Combustibles: la nafta supera los $2.000 y el Gobierno busca frenar la inflación

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En medio de una escalada global del crudo por la guerra en Medio Oriente, el Ejecutivo suspende impuestos y aumenta el corte de bioetanol para contener los precios en el surtidor.

El precio de los combustibles en Argentina alcanzó un nuevo techo histórico este 30 de marzo de 2026, con la nafta Súper superando los $2.000 por litro en diversas jurisdicciones del país. Este fenómeno, impulsado por una suba del petróleo que acumula más de un 30% en el último mes debido al conflicto bélico en Medio Oriente, ha forzado al Gobierno a implementar medidas de emergencia. La decisión de suspender impuestos internos y flexibilizar el uso de biocombustibles busca mitigar un traslado masivo a los precios finales que amenaza con situar la inflación mensual por encima del 3%.

La situación en los surtidores refleja una volatilidad extrema. En provincias como Mendoza, se registraron hasta 13 aumentos solo durante el mes de marzo, rompiendo rachas de ajustes diarios consecutivos que habían duplicado el ritmo inflacionario general. En regiones como La Pampa, el precio de la nafta Súper ya roza los $1.700, mientras que las versiones premium superan ampliamente los $2.000, lo que representa un golpe directo al costo de vida y a la logística productiva.

Para intentar contener esta «espiralización», la Secretaría de Energía autorizó un aumento en el porcentaje de bioetanol en las naftas, permitiendo que el componente local —más económico que el crudo internacional— amortigüe parcialmente el salto del barril. Complementariamente, el Ministerio de Economía oficializó la suspensión de impuestos a la importación y venta de gasoil, sacrificando parte del superávit fiscal en pos de la estabilidad de precios.

El malestar se extiende al sector del transporte de cargas. Representantes de transportistas en Rosario y la región centro han advertido que, sin una actualización inmediata de las tarifas de flete, muchas operaciones dejarán de ser viables. Por otro lado, desde YPF se ha señalado que, aunque intentan mantener la estabilidad —registrando su primer día sin subas después de seis jornadas de ajustes—, la presión del mercado internacional sigue siendo el factor determinante.

Análisis de Impacto y Escenarios

El principal riesgo radica en el efecto «cascada». El aumento de los combustibles impacta directamente en los costos logísticos, lo que se traduce en subas inmediatas en alimentos y bienes básicos. Analistas económicos prevén que, de mantenerse el crudo por encima de los US$100 el barril, la inflación de abril podría verse severamente afectada, desafiando las metas de desinflación del Banco Central.

La tregua momentánea en los precios de YPF ofrece un respiro frágil a los consumidores. Sin embargo, la dependencia de la geopolítica global y la necesidad de mantener el equilibrio fiscal ponen al Gobierno en una encrucijada: continuar subsidiando indirectamente el precio mediante la renuncia impositiva o permitir que el mercado ajuste, con el consecuente costo social y político de una inflación desbordada.

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