El INDEC informó el nivel más bajo desde 2018, pero la UCA advierte que el descenso está «sobrerrepresentado» por un rezago en la actualización de la canasta básica.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la pobreza en la Argentina descendió al 28,2% al cierre del segundo semestre de 2025. El dato consolida una tendencia a la baja tras el pico del 52,9% registrado en la primera mitad de 2024, ubicándose en los niveles de finales de 2018. Sin embargo, la difusión del indicador disparó un cruce técnico con el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que cuestiona la metodología oficial por no reflejar los cambios actuales en el consumo de los hogares.
La mejora en los indicadores de condiciones de vida se fundamenta, según el Gobierno, en la desaceleración inflacionaria y una recuperación de los ingresos reales en el sector formal. Durante el último año, aproximadamente 4,5 millones de personas habrían salido de la pobreza bajo la medición por ingresos. El índice de indigencia también mostró un retroceso, situándose en el 6,3%.
No obstante, desde la UCA, Agustín Salvia señaló que el descenso está «sobrerrepresentado». El argumento central es que el INDEC utiliza una canasta de consumo basada en hábitos de hace dos décadas, la cual subestima el peso actual de servicios regulados y conectividad. Según la medición alternativa de la Universidad Católica, la pobreza real se ubicaría cerca del 36,3%, lo que marca una brecha de ocho puntos con el dato oficial.
Datos Relevantes:
- Población bajo la línea de pobreza: 28,2% (13,3 millones de personas proyectadas a todo el país).
- Indigencia: 6,3% (3 millones de personas).
- Infancia: El 41,3% de los niños de hasta 14 años siguen siendo pobres, siendo el grupo más vulnerable.
- Contraste salarial: Mientras los sueldos formales intentan acompañar la inflación, los salarios informales y estatales siguen rezagados, lo que genera una recuperación fragmentada.
El escenario presenta una paradoja: una mejora estadística significativa que no termina de percibirse en la «sensación de calle». La estabilidad macroeconómica ha permitido que la línea de pobreza crezca por debajo del IPC general en ciertos meses, facilitando que más hogares superen el umbral monetario. Sin embargo, el estancamiento del empleo formal y la caída del consumo masivo sugieren que este «piso histórico» del 30% de pobreza es difícil de perforar sin reformas estructurales que dinamicen el mercado laboral.
La Poryección actual
Para el primer trimestre de 2026, los datos preliminares de salarios registrados indican que han vuelto a quedar por debajo de la inflación (2% vs 2,9% en enero). Esto podría marcar un freno en la velocidad de descenso de la pobreza, estableciendo una meseta en la recuperación social si la inflación no profundiza su caída hacia el 1% mensual.
