Las coincidencias estructurales entre el plan de 1976 y el programa libertario actual: desregulación, apertura y la sombra del endeudamiento
A cinco décadas de la implementación del plan de José Alfredo Martínez de Hoz, la economía argentina vuelve a experimentar una transformación radical bajo el gobierno de Javier Milei. Aunque el contexto político difiere —dictadura frente a democracia—, la arquitectura ideológica de ambos programas revela una simetría inquietante en su búsqueda por desplazar al Estado como planificador y entronizar al mercado como único asignador de recursos.
El plan de 1976 sentó las bases de lo que se denominó «valorización financiera», un modelo que priorizó la renta especulativa sobre la producción industrial. Javier Milei, autodefinido como «liberal libertario», ha retomado pilares fundamentales de aquel esquema:
- Desregulación Absoluta: Al igual que la reforma de 1977, el DNU 70/2023 busca eliminar los controles de precios y las leyes que protegen sectores internos, bajo la premisa de liberar las «fuerzas productivas».
- Apertura Comercial: Ambos modelos proponen una integración irrestricta al mundo que expone a la industria local a la competencia externa sin redes de contención.
- Ataque a la «Casta» Laboral: La ofensiva contra los derechos de los trabajadores es un punto de contacto clave. Lo que en 1976 fue represión directa, hoy se traduce en una «batalla cultural» y legislativa contra la denominada «industria del juicio» y los convenios colectivos.
Historiadores y economistas coinciden en que la «tablita» cambiaria de Martínez de Hoz y el actual crawling peg del 2% comparten una consecuencia: la apreciación de la moneda que abarata el dólar para el consumo y los viajes, pero asfixia la exportación industrial. «El papá del modelo fue sin duda Martínez de Hoz», señalan críticos que ven en las privatizaciones y la reforma del Estado de los 90 y la actualidad una evolución de las mismas bases.
El impacto inmediato es una transferencia brutal de ingresos. Mientras la capacidad instalada de la industria cae a niveles críticos (53,6% en enero de 2026), el sector financiero se consolida como el eje de la acumulación. La proyección futura advierte sobre la sostenibilidad: un modelo basado en el ahorro externo y la exportación de materias primas tiende a generar ciclos de deuda que históricamente han terminado en crisis sistémicas
