Bajo la consigna “Democracia para siempre”, miles de tucumanos colmaron la Plaza Independencia en repudio al terrorismo de Estado y con fuertes críticas a las políticas de ajuste actuales.
En una jornada cargada de simbolismo y masividad, San Miguel de Tucumán fue escenario este martes 24 de marzo de 2026 de una movilización sin precedentes al cumplirse medio siglo del quiebre institucional de 1976. La marcha, que logró una unidad de acción tras casi dos décadas de divisiones, recorrió el centro de la capital para culminar frente a la Casa de Gobierno con la lectura de un documento que vinculó las deudas del pasado con la crisis social y económica del presente.
Un recorrido por la memoria colectiva
La movilización comenzó a gestarse durante la tarde en dos puntos neurálgicos. Una columna, integrada principalmente por organismos de derechos humanos y agrupaciones políticas y sociales, partió desde la intersección de las calles Junín y Santa Fe. En paralelo, sectores de izquierda se concentraron en la Plaza Urquiza para confluir finalmente en una columna unificada que desembocó en la Plaza Independencia.
A diferencia de años anteriores, la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado estuvo marcada por una convocatoria unificada. Este consenso permitió que una multitud compacta atravesara el microcentro tucumano bajo la bandera del «Nunca Más», reafirmando el compromiso con la Verdad y la Justicia frente a los discursos que intentan relativizar los crímenes de la dictadura.
El documento: denuncias y contexto actual
El acto central en Plaza Independencia tuvo como eje la lectura de un documento consensuado por la totalidad de las organizaciones participantes. El texto no solo recordó a las víctimas tucumanas del terrorismo de Estado, sino que también incluyó un duro análisis de la coyuntura política:
- Rechazo al negacionismo: Se cuestionaron las posturas del gobierno nacional de Javier Milei, señalando una preocupación por la «impunidad de ayer y hoy».
- Críticas a la gestión local: La proclama no evitó señalar al gobernador Osvaldo Jaldo, vinculando las políticas de ajuste y la situación de los derechos sociales con el deterioro democrático.
- Ejes sociales: Se denunció el impacto del ajuste económico, la eliminación de planes sociales y la precarización que afecta a miles de familias tucumanas.
Análisis de impacto y escenarios
La masividad de esta marcha del 24 de marzo de 2026 marca un punto de inflexión en la capacidad de movilización de los sectores civiles en Tucumán. La unificación de las columnas sugiere que, ante la percepción de un avance de posturas revisionistas en el poder ejecutivo nacional, los organismos de derechos humanos han priorizado la cohesión política.
A corto plazo, esta demostración de fuerza en las calles incrementa la presión sobre el gobierno provincial de Jaldo, quien debe equilibrar su relación con la Casa Rosada frente a una base social que demanda mayores garantías democráticas y sociales. La jornada de ayer consolida a la memoria como una herramienta de resistencia activa frente al ajuste, proyectando un escenario de mayor conflictividad si las demandas expresadas en la plaza no encuentran respuesta en las agendas oficiales.
